No vayas a pensar mal. Con este título no pretendo que cojas un machete, un rifle o un panfleto electoral y mates a algún competidor literalmente. El título es simplemente una combinación de picaresca y llamada de atención, call to action, dirían por tierras anglosajonas. La muerte, en este caso, tienes que dársela a la palabra y no a un freelance o empresa que esta intentando ganarse la vida en un negocio tan noble (o innoble) como el tuyo.

Alguna nociones básicas

El origen de este artículo, como muchos de los que escribo y muchas de las cosas que hago en mi vida profesional y personal, viene después de una experiencia. Un primer punto que empezó a transformar mi percepción sobre la palabra competencia fue una frase genial que escuche en la película Everest:

Everest

<<Dos alpinistas de la misma empresa están hablando antes de atacar la subida al pico del Everest, en ese momento, uno le comenta al otro algo similar a: “¿Llegaremos al pico antes que nuestra competencia?” a lo que el otro montañero le responde: “ahí arriba la competencia solo existe entre el hombre y la montaña”>>

En el caso del mercado, sucede algo parecido, tendemos con demasiada normalidad a culpar a la competencia de nuestros males, cuando normalmente suelen ser algunas de nuestras actitudes o aptitudes las que nos hacen caer.

Ya, pero es que en algunos casos…

Vale. Puedes argumentarme lo que quieras, dime todo lo que se te venga a las primeras de cambio acerca de competencia desleal, guerra de precios, público volátil o gente que simplemente busca la opción más barata o gratuita. Pues bien, aquí no vayas a buscar también la respuesta armándote con todo lo que tengas a mano para vociferar contra tu competencia. Hay una frase que me resulta bastante buena en el libro No busques trabajo de Risto Mejide: “Si ya siempre ha sido difícil conseguir clientes, ahora, con la crisis, es todavía más complicado mantenerlos: evitar que los clientes no se te vayan con la competencia a la primera oferta medianamente irresistible que se les ofrezca. Ahora, bendito problema, Eso significará que en algún momento has conseguido alguno”

Guerra de precios

Tanto si emprendes como si trabajas para un tercero, ya sabrás lo que conlleva competir en una guerra de precios. Si estas dispuesto a tirar por los suelos tu profesionalidad y la de tus productos o servicios, bien, pero ya sabes lo que eso conlleva, y no es otra cosa que entrar en un bucle infinito en el que el mayor perjudicado siempre vas a ser tú, y sobre todo, tu cartera. Piensa en 2 cosas tan sencillas como ciertas: Si alguien ya lo esta haciendo, es por que se puede y si esta cobrando “X” por ese servicio, y perdona que me repita, es porque también se puede. Solo tienes que encontrar el como hacerlo, y compañero, ante eso no hay una formula mágica, si no un montón de trabajo y preparación.

Yo he cambiado competencia por colaboración

Puedes creértelo, reírte o decirme que soy imbécil, no hay ningún problema, pero la decisión al final, es mía.

Si quieres que te hable con sinceridad, no se exactamente cuanta “competencia” tengo actualmente a mi alrededor. Los últimos 3 años he estado concentrado plenamente en 2 cosas: disfrutar de lo que hago y que mi trabajo sea algo que me rete y apasione. No siempre lo consigo, pero créeme si te digo que la alternativa no es mejor, ni de lejos.

Estos 3 últimos años he aprendido más sobre colaborar, trabajar, hacer y sobre todo, dejar de quejarme, que en toda mi vida. He conocido a supuestos competidores con los que he terminado trabajando codo con codo. He cometido de la locura (según muchos en su momento) de meterme (bien acompañado, eso sí) en un mercado colapsado como es el de la elaboración de páginas web y contar en poco más de un año con 25 clientes satisfechos, y eso con todo el intrusismo y la competencia que hay.

En este tiempo he visto surgir y morir tantas ideas y proyectos que podría escribir un libro con ello, y quien sabe, quizás lo haga. He descubierto de pleno modelos que despiertan pasión y cooperación, como son el co-living o el coworking. He participado en programas que elevan la palabra compañerismo hasta la máxima expresión, donde de forma pro-activa y desinteresada se generan apoyos y colaboraciones. Este último caso, el del #Imagine7Islans, me sigue sorprendiendo gratamente a cada día que pasa, no solo por la calidad profesional de cada uno de los que están dentro, si no sobre todo, por su calidad humana.

En definitiva, he matado a la competencia porque a pesar de que muchos días trabaje más de la cuenta, vea mermarse seriamente mis ingresos o pase menos tiempo con mi gente, disfruto de lo que hago y eso, aunque suene a topicazo de discurso emprendedor, no me lo quita ni la competencia.

Cuestión de perspectiva

Si nos vamos al término puro, la palabra competencia tiene dos significados principales:

  1. Disputa o contienda entre dos o más personas sobre algo.
  2. Pericia, aptitud o idoneidad para hacer algo o intervenir en un asunto determinado.

Si has seguido el hilo de este artículo, ya sabrás cual es la mia.

Autor Carlos Jonay Suárez Suárez

Soy Gestor de Proyectos Digitales en CJSS. Me encanta el mundo de la transformación digital y la comunicación. Además, actualmente soy parte activa de Dymweb, Crowdacy y ACEC, pero si quieres saber más sobre mi, nada como visitar mi perfil de Linkedin.

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SOBRE MÍ

Soy Gestor de Proyectos Digitales bajo mi propia marca: CJSS. Me apasiona la tecnología, me encanta la formación y hablo mucho. Me paso la vida entre Tenerife, Las Palmas y Lisboa o corriendo por cualquier montaña.

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