No vayas a pensar mal, este post no va de deporte, no te voy a hablar del día que dejé de correr en el sentido literal, tampoco te voy a hablar de running si así te sientes más moderno. Por otro lado, no pienso abandonar el running, es una de las cosas que más me motivan y ayudan a progresar en mi vidaAquí, como ya hice en alguna que otra ocasión (la importancia del tiempote voy a hablar de correr vinculado con el tiempo, o más bien, de como ir desvinculando el tiempo de algunas cosas y así correr un poco menos en tu día a día. Sí, has acertado, esto está más con la productividad que con el running, o si quieres verlo de otro modo, de como modificar el término productividad por algo que no sea productivo, pero a cambio, te de calidad de vida. Así que, vamos allá.

Advertencia pre-lectura: este post será medianamente extenso y para leerlo con detalle, no es un post rápido sobre un producto o sobre técnicas para mejorar tu productividad. Por supuesto, tampoco es una lista de remedios, recetas o cosas ultra-fantásticas que te salvarán la vida. Simplemente es una (o varias, según se mire) reflexión escrita sobre mi experiencia y propósitos que quiero compartir contigo, seas quien seas.

El detonante

Todos los cambios en la vida, al menos bajo mi experiencia, siempre tienen un detonante, un crash o como les gustaba explicarnos a muchos profesores durante la carrera, un punto de inflexión.

Estos detonantes son necesarios, ya que son siempre los que nos llevan a la acción y a romper con ese status quo que nos mantiene en una rutina o una situación en la que no estamos del todo cómodos.

En mi caso, los detonantes fueron concretamente 3:

El de siempre: el estrés

Siempre aparece por algún lado. Supongo que ya es una enfermedad patológica del siglo XXI. El estrés ha pasado a formar parte hasta de esos momentos que se supone que deberían ponerle fin, como son el ocio o las actividades post-trabajo. Probablemente uno de los factores responsables, asociado al estrés, sea un término que te suene: la hiper-conectividad. La otra parte de responsabilidad, no la busques en ningún lado, porque probablemente la tendrás tú (o yo, en este caso)

Pero vamos al tema, que si no me lío con las definiciones previas. Después de 2 meses con una media de 12 horas de trabajo diario[1] y de haber acumulado algo semejante los meses anteriores, empiezas a plantearte si estás haciendo las cosas de forma correcta[2]. Si realmente todo no se puede replantear, adaptar y modificar para que las cosas se lleven a cabo con más calma, pero con más calidad. Si lo urgente y lo importante realmente lo son, o, si por otra parte ¿Todo es urgente? ¿Qué es realmente urgente?

Créeme, pararte a responder algunas de estas preguntas, aunque parezcan una obviedad, pueden marcar una gran diferencia en los próximos objetivos que te marques, da igual que sean profesionales o personales.

[1](inciso: siempre habrá alguien que diga ¿Nada más? pues mi respuesta para ti es ¿Te parece poco? ¡Felicidades! [palmadita en la espalda, palmadita en la espalda] 😉 )

[2] ¡Ojo! El hecho de vincular trabajar 12 horas a diario con el estrés no quiere decir, ni por asomo, que no disfrute de mi trabajo. Quizás el inciso viene por lo contrario, muchas veces disfruto demasiado del mismo, tanto, que lo que me cuesta es desconectar y eso, aunque desde fuera no lo parezca, tiene consecuencias (o puede tenerlas) a medio o largo plazo. 

 

2 libros y 2 artículos

Mira tu por dónde, a veces con cosas simples y cotidianas encontramos soluciones que veíamos complejas. No creo en el destino, ni nada por el estilo. Supongo que en algunas ocasiones hay cosas que parecen coincidencias simplemente porqué queremos creer que lo son. En este caso se dió la casualidad de que justo en medio de este punto de inflexión estaba leyendo 2 libros:

La Frontera Invisible (de Killian Jornet)

Muchas reflexiones de este libro me parecieron sencillamente geniales, como un pequeño diario abierto a todos sus lectores. Me pasmó de forma increíble la conexión de Killian con la montaña, ese momento en el que define: “aquí arriba el tiempo se transforma, las horas dejan de tener importancia y simplemente te concentras en lo importante, te enfrentas contigo mismo y encuentras un momento perfecto para disfrutar de la soledad y el silencio”, simplemente, magistral.

Everything The Reamins (The Minimalist),

El libro de The Minimalist (que aún tengo en proceso) me esta dando algunas perspectivas diferentes sobre la importancia de tener cosas (y la sensación de que cuantas más tienes, mejor) y sobre todo, de la importancia de tener tiempo, y no cosas. La forma de contarlo, es sencillamente genial, muy cercana y directa.

(Por supuesto, recomiendo ambas lecturas)

Los 2 artículos que también sirvieron de detonantes fueron: La regla de las 5 horas que siguen Bill Gates y Elon Musk y Lo que yo hago no es productivo, no es útil (entrevista a Killian Jornet). Hay miles de ejemplos como el primer post que aquí te comento, no hay nada fuera de lo normal en él, quizás lo que le diera más relevancia de lo normal fue el momento y el foco que pone en la dedicación que hay que darle a las tareas y no a la productividad de terminar miles de ellas. En cuanto al segundo, sí, Killian otra vez, y lo cierto es que fue toda una casualidad, porque ya me estaba leyendo el libro antes de que hiciera la primera ascensión al Everest.

1 anuncio

Otro de los detonantes, aunque suene a auténtica gilipollez, fue el último anuncio de Dorada (una compañía cervecera de las Islas Canarias, por si no estás familiarizado con ella) esos primeros segundos de agobio constante y la frase de “¿Eso qué es? ¿Un reloj? Ya lo perdimos”, reflejan una reflexión en clave de humor que no deja de tener cierta seriedad en la vida real y es que por triste que parezca, vivimos al son que nos marca nuestro reloj

Un objetivo

En base a todo lo que has leído anteriormente, el objetivo puede parecer fácil de identificar, y lo es. Creo que el problema no va a venir por ahí, el problema en este caso viene en mantenerlo y conseguirlo, pero por otro lado, si no fuera un reto, no tendría ninguna gracia afrontarlo.

El objetivo, es título de este post: El día que deje de correr, ese día, es hoy (1 de julio, por si no miraste la fecha del post) Hoy me propongo el objetivo de comenzar a medir las tareas, los proyectos y otras facetas de mi vida por su calidad y no por su cantidad. Hoy es el día de comenzar a andar disfrutando del camino y no pasando a toda velocidad por cada nuevo reto que afronte.

¿Y tú?¿Te sumas al reto?

Autor Carlos Jonay Suárez Suárez

Soy Gestor de Proyectos Digitales en CJSS. Me encanta el mundo de la transformación digital y la comunicación. Además, actualmente soy parte activa de Dymweb, Crowdacy y ACEC, pero si quieres saber más sobre mi, nada como visitar mi perfil de Linkedin.

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  • El mindundi supremo dice:

    Tampoco es muy extenso hombre, me habías acojonado…
    Quiero aportarte unas cosillas, ya que casualmente leí el artículo de B. Gates y Elon Musk (qué de moda está este hombre!) y me gustó el fondo de este (lo que hace esta peña está fuera del alcance de los mortales; sus tiempos, sus formas de entender la vida y sus objetivos, no son “humanos”, así que tampoco hay que literalizar lo que ellos hagan, pienso yo…).
    Te propongo, y no aconsejo, porque no soy nadie para aconsejar a nadie, que mínimo una vez “al mes” y no a la semana aprendas algo nuevo (como decían los buenos de estos señores). En estos momentos estoy haciendo una cosa que realmente me impresiona, y me ENCANTA, y es, en horario de trabajo, en vez de ponerme música, me pongo documentales de historia (esto podría ser aplicable a otras materias, desde el inglés -que no ingles-, hasta la ciencia espacial). ¿Qué he conseguido con esto? Darme cuenta que me gusta mucho la historia, y sentirme en conversaciones del día a día mucho más preparado. Me propuse cosas básicas que creo que todo ser humano debería saber: quién fue Napoleón, por qué surgió la primera y segunda guerra mundial, qué era el imperio británico.

    Entiendo lo que pones del tiempo, hay un rapero muy famoso que tiene una frase cojonuda: es hora de no volver a mirar la hora. Estoy contigo, pero también he decir sobre tu comentario de las 12 horas, que más que sufrirlas, hay que disfrutarlas. Por supuesto, siempre anteponiendo lo más importante a ellas: familia, amor, amistad, felicidad (el orden de los factores no altera el producto). El día tiene 24 horas, y no hay que dormir 8, si no las necesitas.

    Como dice mi padre (el hombre más inteligente que conozco): lo importante es ser feliz.
    Estresarse es nuestro problema, el truco está en saber no hacerlo con problemas del día, y sólo concrentrarse en solucionarlos si tienen solución, y en no pensar en ellos si no la tienen (me se la teoría, pero estoy trabajando en la práctica).

    Un abrazo amigo!

    • Muchas gracias por el comentario y por las aportaciones, apuntaré algunas cosas de las que me pones por aquí, que recoger siempre ayuda a sumar 😉 Eso sí, solo un par de matizaciones (o generar debate, como prefieras) a lo que me pones 🙂

      1) Por supuesto que siempre recojo de estás personas, pero nunca imito, primero porque eso seria técnicamente imposible, ellos son quienes son y punto, puedes llegar a aspirar a hacer algo parecido, pero nunca intentar hacer lo mismo que alguien. Como bien dice Killian en su entrevista, tienes que aprender e interiorizar, pero no tratar de vivir la vida de nadie 😀

      2) Igual me expliqué mal con las 12 horas (y gracias por el comentario, porque así añado un nota en ese párrafo) por supuesto que no sufro las 12 (al menos no siempre) generalmente las disfruto a tope, a veces demasiado, llega a gustarme tanto que el problema no es hacerlo, es desconectar (que eso a su vez genera otra serie de problemas relacionados con todas las personas que tu comentas) Más bien me refería a ese estrés que viene porqué siempre parece que el “tiempo” siempre es poco y que puedes hacer más y producir más constantemente, la pregunta adecuada en ese caso sería ¿Para qué? (y ahí ya, divagar la respuesta que cada uno necesite, no creo que haya una verdad “universal” en eso)

      3) Genial la frase, me la apunto. Es inevitable vivir al margen del tiempo (o casi) al menos en la cultura occidental, pero si que podemos intentar darle una nueva versión a la calidad del tiempo invertido 😉

      4) Totalmente de acuerdo, hacer siempre es lo más complicado, pero también lo más divertido.

      Otro de vuelta y muchas gracias por el comentario!

  • ¡A nuestro ritmo se vive mejor Carlos! nos encanta que el video clip de verano te haya ayudado a volver a poner en hora ese reloj 😉

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SOBRE MÍ

Soy Gestor de Proyectos Digitales bajo mi propia marca: CJSS. Me apasiona la tecnología, me encanta la formación y hablo mucho. Me paso la vida entre Tenerife, Las Palmas y Lisboa o corriendo por cualquier montaña.

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