Hace unos días pude ver en mi muro de Facebook, y mira que se ven cosas ahí, una actualización de un amigo que me resultó bastante curiosa. Me llamó la atención por 3 motivos bastante relevantes, en la misma salían magdalenas y dado que me gustan bastante los dulces, esto fue lo primero en llamar mi atención. En segundo lugar, la explicación estaba perfectamente pautada en 3 pasos que explicaban perfectamente el proceso que se está siguiendo. Y en último lugar, hablaba del marketing de una forma bastante peculiar, pero en realidad, no creo que tuviera nada que ver con el marketing, si no con la imagen y el diseño.

Una historia de Marketing

Diseño e imagen, una historia de desamor

Sí analizamos la imagen podemos ver que en ella se indentifican 3 pasos muy claros: la magdalena, el muffin y el cupcake. Cada uno representa a 3 procesos diferentes, quizá sea por este motivo la mala interpretación que surge en muchos casos. Si lo trasladamos a términos de trabajo, ya sea con una marca o con un producto, podemos decir que la magdalena representa la base, lo bruto o esencial para que todo funcione. El muffin le otorga contenido a la base, le da sabor y añade valor al producto, pero no lo muestra abiertamente. En el último caso, el cupcake es el rey del marketing, la marca/producto ya está asentada y entramos en un proceso de venta/promoción completamente diferente.

Además de seguir un proceso, bastante lógico además, la transformación de nuestra sosa magdalena inicial en un colorido cupcake nos da una noción vital en el mundo de las marcas: la imagen. Y es que la imagen es uno de los procesos menos valorados por muchas empresas en sus procesos de creación o asentamiento, algo que puede resultar un error fatal a la hora de vender más, y si no, que se lo pregunten al cupcake.

 Un poco de sinceridad marketiana

Muchos responderán al apartado anterior aludiendo al poderoso caballero don dinero, y no les faltará razón. Soy el primero en admitir que he sacado a la calle productos con un diseño de m*****, bueno, ya me entiendes. Todos los procesos lean nos llevan a ello, tener algo con lo que poder salir y empezar a probar/testear. Haz clientes, vende y ya después hablamos del resto. Pero, incluso en este periodo tan inicial, contar con una marca o sello decente puede abrirte más puertas y tener una mala, puede incluso cerrártelas en la cara.

Por este motivo es ideal tener en cuenta la importancia del diseño y reservar parte de nuestro presupuesto para tener una imagen coherente y potente de nuestro producto o servicio que transforme tu magdalena en un gran cupcake.

¿Y tu que opinas?¿Magdalena o cupcake?

Autor Carlos Jonay Suárez Suárez

Soy Gestor de Proyectos Digitales en CJSS. Me encanta el mundo de la transformación digital y la comunicación. Además, actualmente soy parte activa de Dymweb, Crowdacy y ACEC, pero si quieres saber más sobre mi, nada como visitar mi perfil de Linkedin.

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SOBRE MÍ

Soy Gestor de Proyectos Digitales bajo mi propia marca: CJSS. Me apasiona la tecnología, me encanta la formación y hablo mucho. Me paso la vida entre Tenerife, Las Palmas y Lisboa o corriendo por cualquier montaña.

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