He querido aprovechar el periodo post agosto, por qué este mes es por tradición el mes de las vacaciones en muchos rincones del planeta. Pero no quiero, ni por asomo, que te tomes los consejos de este post como algo simplemente post vacacional, si no como una nueva filosofía de vida, si así quieres aplicarlo.

Aplicando por experiencia

A principios de julio, después de unos cuantos sucesos que te relaté en el post: El día que dejé de correr comencé a plantearme una forma diferente de hacer las cosas, menos cantidad y más calidad, podría ser la frase resumen.

Por lo tanto, lo que te cuento por aquí no es solo una experiencia después de unos merecidos días de completa desconexión, si no una nueva forma de hacer las cosas.

Primer paso: la importancia de desconectar

Es algo que seguramente vives durante el café de primera hora, en las cañas de por la tarde o en la típica conversación entrenando con algún amig@ o compañer@ de trabajo: ¡Qué ganas tengo de que lleguen ya las vacaciones!

Este mensaje que normalmente se suele asociar con la improductividad o la vagancia tiene un trasfondo muy importante (más allá de que si esto se repite constantemente, quizás necesites cambiar de trabajo) Ese trasfondo es la importancia de desconectar

Uno: Elige un destino, una actividad o dar un paso

Desconectar no tiene por qué estar carente de cierta organización. Por eso, una de las primeras cosas antes de desconectar es elegir el momento, el lugar (o la actividad) y dar el paso.

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A mi, por ejemplo, me encanta ir a desconectar a la montaña, ya sea corriendo o caminando, sobre todo cuando es simplemente por puro placer (ojo, que casi siempre lo es, pero también es verdad que cuando estás entrenando para alguna carrera, algún entrenamiento se convierte más en obligación que en placer)

Dentro de este punto tienes un abanico de posibilidades brutal, así que elige algo que realmente te guste y te ayude a desconectar y llévalo a cabo.

Dos: un viaje en modo avión

Como decía el famoso anuncio de BWM (con una pequeña adaptación): cuando desconectes, desconecta y cuando viajes, viaja.

Bajo mi punto de vista es fundamental que al menos en algún periodo del año te cojas un viaje de desconexión total y pongo total en cursiva por qué separarnos de nuestros smartphones se ha convertido en algo casi imposible, pero si al menos consigues tenerlo en modo avión el 80-90% del tiempo, ya será un gran triunfo.

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Este verano tuve la oportunidad de disfrutar de un pequeño viaje de desconexión al norte de Portugal y Galicia, y durante 9 días, prácticamente me olvide de mi teléfono móvil, mi portátil, ni si quiera viajo conmigo.

Tres: el momento de observar

Siguiendo el paso dos, y siendo el primer culpable, nos hemos convertido en share humans. Lo compartimos todo y ojo, que eso en ocasiones no tiene nada de malo, pero ¿Cuanto hace que no te sientas en un sitio impresionante, hermoso o tranquilo y simplemente te paras a observar?

Disfrutar del silencio o de un paisaje que te impresione con calma y completamente desconectado es una de las mayores gozadas que puedes hacer en la vida.

Segundo paso: no fuerces la re-conexión

Desconectar en una ejercicio completamente saludable y recomendable. Pero igual de recomendable, sobre todo para evitar frustraciones o que desconectar no haya servido de nada, es saber re-conectar.

Cuando nos cogemos unos días, o un momento a lo largo de un día, para desconectar podemos volver a conectar con sensación de agobio o incluso de culpabilidad. Esto sucede porque nuestra mente confunde estos momentos con improductividad, y ya sabemos lo que significa hoy en día ser improductivo, pero nada más lejos de la realidad.

Por este motivo, la re-conexión siempre debería de ser gradual, planteando dentro de tus vacaciones unos días (o un día) para ir re-conectando poco con tu trabajo o eligiendo tareas que te ayuden a comenzar la jordana de trabajo de forma ideal. Estas tareas pueden ser por ejemplo, la organización de tareas de tu jornada o la organización de la primera jornada de trabajo al volver de vacaciones.


Espero que estos breves párrafos te sirvan para plantearte o comenzar a replantearte la importancia de desconectar y re-conectar. Si quieres dejar algún comentario de tu propia experiencia, siéntete completamente libre de hacerlo.

Autor Carlos Jonay Suárez Suárez

Soy Gestor de Proyectos Digitales en CJSS. Me encanta el mundo de la transformación digital y la comunicación. Además, actualmente soy parte activa de Dymweb, Crowdacy y ACEC, pero si quieres saber más sobre mi, nada como visitar mi perfil de Linkedin.

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SOBRE MÍ

Soy Gestor de Proyectos Digitales bajo mi propia marca: CJSS. Me apasiona la tecnología, me encanta la formación y hablo mucho. Me paso la vida entre Tenerife, Las Palmas y Lisboa o corriendo por cualquier montaña.

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