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En marzo de 2021 escribí un post muy corto para anunciar algo que acababa de nacer. Se llamaba Pueblos Remotos, tenía cinco meses de vida, y todo lo que tenía que enseñar era un primer proyecto piloto: Icod Remoto, 10 teletrabajadores, 21 días, 750 euros de ticket.

Decía entonces que «toda la chicha estaba en la web del proyecto» y que este post era sólo la puerta de entrada.

Cinco años después, toca escribir el post que aquel momento se merecía. Porque lo que empezó como una conversación informal sobre la España Vaciada se ha convertido en algo mucho más sólido: un método de trabajo que hoy aplico, literalmente, en proyectos de investigación territorial a miles de kilómetros de Tenerife.

De dónde venía la idea

2020 nos enseñó, entre muchas otras cosas, que el trabajo remoto era viable a una escala que antes parecía impensable. Y en paralelo a ese aprendizaje, empezó a tomar fuerza un movimiento que ya existía pero, que ganó visibilidad: personas haciendo las maletas para volver a sus pueblos, o para instalarse en el entorno rural en cuanto tuvieron la oportunidad.

Una conversación informal sobre la España Vaciada le dio forma a un análisis del entorno rural canario. Ese análisis se convirtió en un proyecto piloto. Y de ese piloto nació Pueblos Remotos, con una tesis central que sigue siendo, cinco años después, exactamente la misma:

En la intersección entre la nueva economía, el turismo sostenible, la digitalización y el emprendimiento, hay un camino: la ruralidad conectada.

Lo que aprendí co-fundando Pueblos Remotos

Como cofundador y responsable de estrategia digital del proyecto, esperaba aprender mucho más sobre turismo rural y sobre ‘hacer comunidad’.

Lo que no esperaba era que Pueblos Remotos se convirtiera en mi principal escuela de dos disciplinas que hoy son parte del núcleo de mi trabajo: el research estratégico y el CPS (Complex Problem Solving).

La razón es sencilla: un territorio rural no es una empresa con un organigrama claro. Es un sistema con múltiples actores, incentivos cruzados y decisiones que no siempre se toman con información completa. Trabajar ahí me obligó a desarrollar un tipo de diagnóstico que no se aprende en un despacho: diagnóstico de campo, no de escritorio.

El caso que mejor resume lo que Pueblos Remotos me enseñó a hacer

La prueba más clara de hasta dónde ha llegado esa metodología es un proyecto que nada tiene que ver, sobre el papel, con Canarias: GO Innovation, en Gorizia (Italia), un territorio transfronterizo entre Italia y Eslovenia; y antigua Capital Europea de la Cultura (GO!2025).

El reto era convertir el impulso de esa capitalidad cultural en estructuras duraderas, y activar una comunidad local haciéndola legible para actores externos al mismo tiempo. El trabajo, con Casa Netural como base, incluyó:

  • 4 semanas de trabajo de campo presencial
  • 8 entrevistas en profundidad
  • 11 iniciativas diseñadas en 3 horizontes temporales
  • Financiación identificada en programas como PNRR, Interreg VI-A (€88,6M) y Horizon Europe

De ese proyecto salieron tres principios que resumen, mejor que cualquier otra cosa que haya escrito, la filosofía que Pueblos Remotos me ayudó a construir:

«Primero la comunidad, después la narrativa.» Una identidad construida sin la gente es marketing. Con ellos, es identidad.

«La frontera es el producto.» El diferenciador más potente de Gorizia estaba siendo infrautilizado, exactamente igual que le pasa a muchos territorios rurales con lo que los hace únicos.

«Construir el ecosistema, no el evento.» GO!2025 fue extraordinario como capitalidad cultural. Lo que tiene que venir después es la infraestructura que lo sostenga en el tiempo.

Por qué esto sigue siendo «quiero crecer sin perder lo que me hace diferente»

Podría haber convertido mi carrera en pura consultoría de estrategia digital para empresas ‘urbanas’, que es, al final, el terreno más habitual y más cómodo. Pueblos Remotos es la prueba de que elegí otro camino: seguir vinculado a la economía social, a los territorios rurales, a proyectos donde el impacto no se mide sólo en conversión, sino en si una comunidad que sigue viva cinco años después de que el foco mediático se haya ido a otro sitio.

Como me dijo Lara Rodríguez, mentora y facilitadora que colaboró con el proyecto en The Break:

«Lo que hace a Carlos único para mí es su liderazgo desde la serenidad. Admiro su capacidad de trabajo, de transmitir tranquilidad y confianza al equipo.»

No es casualidad que esa misma serenidad sea la que ahora aplico en proyectos de research territorial. Pueblos Remotos no fue un experimento aislado: fue el lugar donde entendí que «no llegamos con soluciones, llegamos con preguntas, herramientas y la paciencia de construir junto a la comunidad.»


Si tu negocio, o tu organización, se enfrenta a un bloqueo que no tiene respuesta en Google (un territorio, un ecosistema o una comunidad que no termina de activarse) es exactamente el tipo de reto que trabajo hoy a través de Research Estratégico y CPS.

 

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